Mientras P
se vuelve a enamorar
yo vigilo los garbanzos
-Sé que no se saldrán
que ahí están bien-
porque hay que vigilarlos.
De las ventanas cuelgan
unas cortinas feísimas.
Nadie me ha preguntado.
Sigo mirando por la ventana.
Oigo voces al otro lado de la cocina.
Pienso
"solo un policía se podría enamorar
de una persona así".
Quizá lo pienso en alto.
Los garbanzos aplauden
mi ocurrencia
y ocupan la vitrocerámica.
lunes 5 de marzo de 2012
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