miércoles, 13 de diciembre de 2017

Que no cojo las indirectas
lo sabemos. La gente, sospecho,
vive a mi al rededor
teniéndolo en cuenta.
Vale.


Pero esta si la pillo.

Las esquinas dobladas
no indican las que más le gustan.
Son en realidad los ecos del pasado
juegos
mis dedos sobre una máquina
y el clack clack de las teclas
una mano abierta que quiere ser
la espalda que intenta abarcar.
hablan de follar
de echar de menos
engrandan la rutina
y hacen que tanta belleza
no pueda ser sino compartida.
Ensalzan la mentira
el pecado
la penitencia

Dobla las esquinas donde ella es protagonista.
Dobla las esquinas en las que se me oye dando clack clacks.

No sé.
Nunca cojo las indirectas.
Lo sabe.