jueves, 28 de febrero de 2008

Abrígame

Si me gustas,
si te quiero,
es porque has tardado muy poco
en darte cuenta
de que soy
el mejor abrigo que te puedes poner nunca.
Méteme las manos,
en los bolsillos.
Sólo quiero
que siempre tengas frío.

domingo, 24 de febrero de 2008

Sal en la nariz
































Alfama se me monta en los gemelos,
los fados me agarran la emoción,
me ata el vértigo en Santa Justa.
El tranvía me transporta
en el tiempo.
El mar no sabe donde empieza,
el Tajo no sabe donde acaba.
Nadie sabe nada.
Y no importa.
Dios no vive en el Barrio Alto
y el café sabe igual en Portugués.
Me compraría la Plaza do Comenrcio
y las vistas desde el hotel.
Una escalerinha,
una guitarra portuguesa y
un metro de aire verdirojo.
Madrid, Barcelona, nueva participante

miércoles, 13 de febrero de 2008

Odio los almendros


joder más árboles aun...¿qué pasa?

¡Cuidado un almedro en flor!
Los pseudopoetas estarán
a punto de eyacular.
¡Pobres!, Versos y versos
dedicados a una flor minúscula
quedando en el mundo
tantas cosas sin versos...
Pobres poetas necios.
Si, de esos que se golpean
en el pecho y se vanaglorian
de rimar endecasílabos
pares en consonantes.
Pobres los que creen
y creen saber.
Los que derraman
arcádicos* ríos de tinta
describiendo como el sol
baña la piel canela de
menganita. O como
canta un pájaro en el
balcón de su casa.
Pobres poetas.
Los mandarán a la guerra
y no sabrán más que llorar.
Pobres poetas.
Pobres...

*que da o produce arcadas

lunes, 4 de febrero de 2008

Olivicidio

Sepa quien esto lea, que, antes de aparecer aqui, las frases que siguen se han caído de una estilográfica en unas hojas de mi Lecorbusierana.

Lo han matado y no sale en la televisión ni hay cordón policial ni medios agolpándose frente a guardias civiles. Lo han matado despacio y nadie se ha dado cuenta.
Lo desterraron de su feliz posición al lado de la carretera y sin preguntarle se lo llevaron a otro lado donde no estorbara al asfalto. Nadie tuvo en consideración las canas de su corteza, ni la savia qeu corría por los años de sus ramas, ni las casas de los mochuelos.
Ahora ya no podrán varearlo ni agacharse debajo de él para recoger pequeñas minas verdes de oro líquido.
Pobre olivo, sólo yo le lloro.
Pobre olivo, a nadie le sorprende tu olivicidio.
Serás pasto de la carcoma, si no del hacha, y los años que viven en tu tronco hueco no verán castigado a quien te mató.
Pero duerme en silencio ya por fin, olivo. Que aquí vive olivo, aqui entre hojas de papel. Sé que no es el campo pero al menos no es la carretera. Sé que no es el olivar pero al menos no es el olvido.
Duerme por siempre tranquilo.
Duerme por siempre olivo.

sábado, 2 de febrero de 2008


Ya me he acostumbrado a este paisaje.
A esa veleta contemporánea.
No me huele raro el monte,
ni me sabe extraño el cielo del paladar
cuando respiro.
Las curvas hasta allí
son caracoleos divertidos.
Y el tiempo que se tarda en llegar
se malgastaría en casa.
He besado piedras, cortezas,
rocío y vino.
Me han besado vientos, nubes,
lluvias y labios.
Desde lo alto del monte
le hemos hecho el amor al tiempo.
Y en aquel paisaje, debajo de un pino,
lo dejamos recuperar el aliento.