sábado, 30 de mayo de 2009

Taquicardias.
Pumpumpumpumpump.
Los jueves querría ser viudo.
¡ay Dios mío que dolor!
¿quién empuja los columpios
de tu sobrino?
Los secretos tienen carga positiva
y probablemente restos de isotopos.
Hay respuestas que es mejor no pensar que es mejor no saberlo.
Lo peor. Lo menos. Poco, muy poco.
Anda, que yo también...
Ya solo me quedan dos botones,
y están cosidos con tela de araña.
Mañana se caen. Fijo.
Llegan invitados a mi habitación.

-¡Wao! que foto más bonita.
(sonrío)
-¿Es la chica con la que estuviste estando alli en Italia?
-No, esa es Lara. Una de mis vecinas de abajo.
-Pareceis novios en esta foto.
-Es cierto, nunca me había dado cuenta.
-¡Buah! ¿y esta vestido de tía?
-Yo con mis novios.

jueves, 28 de mayo de 2009

El viento no se ve en las ciudades
hasta que no se cae un contenedor
de basura sin que nadie lo toque.
El viento no se ve en el campo
hasta que no se agita una hoja.
El viento no se ve.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Después de un examen como ayer, ha llegado un examen cagada Streisand.


Una cagada Bárbara.


(Josep en un sabio grande)

martes, 26 de mayo de 2009

Me encanta llegar a un examen y darme cuenta de que sé más de lo que pienso

lunes, 18 de mayo de 2009

Toma,
te regalo mis heridas
sin el cuchillo que las hizo.
Están mordiqueadas
pero sigues siendo mías
y todavía
saben a cobalto.
Ten cuidado,
sangran y supuran los martes,
los sábados lloran.

domingo, 17 de mayo de 2009

Estoy en Perugia, he vuelto para ver caras de sorpresa y vivir en un 26 de febrero a 20 grados.
Nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nuncanunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca nunca me debí haber largado de esta ciudad.

jueves, 14 de mayo de 2009

Momento pornoviolento

Pierdo la erección
si pienso en ti al masturbarme.
Momento cursi que no me deja de sorprender

Ven a vivir en mi como las avispas viven al rededor de la fuente del parque.
Luego márchate imitando a la primera hoja de un montón de formularios en la mesa de caoba del jardín de un millonario.
Deja de llorar
o me enamoraré de ti.
( O de tu tele, aun no lo he decidido)
Si yo fuera portugués estaría hasta los cojones de que el español estuviera por delante de mi lengua en las bolsas de patatas fritas, hasta los cojones.

martes, 12 de mayo de 2009

Deja de estudiar.
No te hará más feliz.
Abre la ventana,
saluda a tu vecina.
Enciende un cigarro
las moléculas pueden esperar

lunes, 11 de mayo de 2009

Anoche, con ya el ordenador a una distancia lo suficientemente lejana como para persuadirme de escribir lo qeu ahora escribo a horas intempestivas, me puse a pensar en Perugia. Pero de un modo algo más específico. Dejé por un momento de lado a la gente y empecé a pensar en los sitios. Acordarme de la primera vez que entré en San Domenico; madre mía que momento, yo me había pasado toda la tarde como un fantasma descubriendo Porta Eburnea, barrio de callejuelas mojadas y escaleras de ladrillo, poniendo a prueba a mis Doc Martens recién compradas hasta que decidí buscar refugio espiritual en Dios ante todo lo que se me estaba viniendo encima. Recuerdo que ya se había ocultado el Sol cuando entré. Me quité la gorra, los guantes y abrí la puerta. Al hacerlo entró en mi una especie de síndrome de Stendal (¿Stendal?) sin razón alguna. Una catedral completamente vacía. Solo tenía las filas de bancos perfectamente alineadas. Una luz amarilla y muy tenue lo bañaba todo. Las capillas habían sido arrasadas en favor de los museos y el vacío...¡ay el vacío! ¡ay ese vacío! hacía que retumbaran mis pasos mojados. Creo que estuve al rededor de 40 minutos, observando lápidas y pinturas antiquísimas que en algunas partes se conservaban. Si, creo que esos 40 minutos me evadí un poco de todo lo que mi cabeza amasaba sin descanso. Volví sendas veces a San Domenico, no ya sólo cuando necesitaba "paz interior". No. Ya iba como quien iba a comprar el pan. Siempre que salía a descubrir rincones nuevos en Perugia en tardes de paseo terminaba en San Domenico, casi siempre sentado en un banco del medio para escribir algo. Pero eso si, siempre en una soledad muda y feliz.
También pensé anoche en mi piso, en mi habitación. En las veces en las que la habitación de Rosel se convertía en salón y la pila de fregar en una oportunidad perfecta para cantar cuan loco y no cogerle el teléfono a nadie. El caminillo que va desde Via Bonacia hasta las escaleras, esa bajada inclinada que te mata las rodillas y te tritura los nervios si vas borracho. Y las escaleras...que hijas de puta. Y entrar en mi piso, con ese quasiperpetuo olor a gas que no se solucionó hasta dos semanas antes de largarnos. Esa tele que nunca hizo falta que funcionara, ese mueble donde todo se ponía, el polvo de incienso haciéndose dueño y señor de las superficies, el olor a tabaco en mi habitación y en la de Rosel, la inevitable y continua amenaza de gotera que se hacía factible el día antes de cada regreso que he efectuado a España, un cartón de tavernello siempre en la nevera, nutella, golpes en el suelo, una ducha que lloraba y perdía agua por todos lados y aquella lavadora a la que le faltaba un tornillo y siempre hacía lo que le daba la gana. Si...también echo de menos mi piso y mi forma de vida. Ese levantarte a las 4 de la tarde porque algún gallego quiere que vayas a su casa a ver el Rugby, despertarte con una vecina preguntándote si estás en internet, ver a Gracia o en su defecto a Sara en mi cocina mientras no acierto a articular palabra. Ay... Robarle cigarros a Rosel o remover Roma con Santiago por toda la casa en busca de un filtro que me permita satisfacer mi nicotinodependencia. Y sobre todo, bajar las escaleras. Eso sin duda en Perugia es un placer. Sea la hora que sea o lleves lo que lleves o vayas a donde vayas. Da igual que sean las 11 y esté yendo a clase con bufanda abrigo sombrero y gafas de Sol y el portatil colgando, que sean las 12 de la noche y vayas cargado de cerveza hasta más no poder, que sean las 6 de la tarde y vayas a dar una vuelta con Agnese al Tempietto, da igual, de verdad. Bajar escalera en Perugia es una gozada. Fíjate si es placentero que Perugia es la única ciudad que tiene escaleras que suben mientras las bajas y bajas mientras las subes, dejando los planteamientos de Echer en la cuneta. Esto cualquiera que ha ido a Perugia lo sabe. No os imaginais el juego que dan esas escaleras cuando uno va embriagado. Me estoy dando cuenta de que las escaleras son una pieza absolutamente primordial de Perugia. Tanto es así que es raro encontrar un banco donde sentarse en Perugia (y de esto me percato ahora) son todo escaleras, lso jóvenes nos encontrábamos sobre todo en las escaleras de la Catedral y si acaso se puede encontrar un banco donde sentarse es en Plaza de Italia, Plaza de la Stranieri ¡y no recuerdo muchos sitios más! Priori, via priori debería ser de escalones exclusivamente.

sábado, 9 de mayo de 2009

¿a que no sabéis qué?
He encontrado mi libreta
^^
y por suerte no encontré como estrenar la que me regalo Agnese

jueves, 7 de mayo de 2009

Benjamín Prado probablemente sea a día de hoy uno de los mejores poetas españoles vivos. La verdad es que esta frase no tiene nada que ver con lo que quiero decir. Pero bueno. El caso es que sigo leyendo poesía como un loco para ver si se me pega algo (pero poeta no es quien escribe versitos, sino quien vive la vida con poesía) y no hago más que verme reflejado en cada página, en cada encabalgamiento y en todos los versos blancos. Miren, hace no mucho devolví a la biblioteca, previo estudio y lectura, una recopilación de poemas de Safo (una maldita preciosidad), y me vi representado en él, en ella mejor dicho, en Safo. No me quedé con cual era, pero me llamó la atención porque era el único de carácter no amoroso; se trataba de una advertencia, una invitación al cambio. Alguien estaba haciendo las cosas mal y Safo debió creer que un poema le haría cambiar de parecer... espero que asi fuera. Bueno, el caso, que después de Safo llegaron poemas salteados de Luis García Montero y algún repaso sobre Jodorowsky, y ya después pues me marqué una incursión en los fondos de la biblioteca de la Uni (la sección de Poesía, por cierto, está en el sótano en la última estatería al fondo y bastante oscuro) para encontrarme con don Benjamín Prado. Del señor Prado ya había leído Marea Humana por el que fue premiado (Sara, está entre mis libros de Perugia, deja el Sostiene Pereira y coge a Benja) pero no encontré tantas pinceladas que me retrataran como en "Ecuador" (1986-2001):

-Volver es una forma de llegar al final.
Volver es una forma de que nada termine

Y es que uno se siente mil veces mejor cuando se siente identificado por cosas bonitas que por recuerdos que duelen cada vez menos.
Bueno y volviendo a la poetisa de Lesbos, he pensado en tatuarme en griego antiguo unos versos que me gustaron especialmente

"No tengo abejas, ni miel"

La grafía es griego antiguo deja la frase preciosa.
Llevo 20 minutos delante de la Moleskine que me regaló Agnese antes de marcharme de Perugia. Aun no la he liberado de ese film raro que tiene como si fuera un cd. No quiero hacerlo hasta no saber que escribir en la primera página. Tengo una mera noción, pero poco más. Me da pena estrenarla porque además tengo la extraña sensación de que la recién extraviada aparecerá por algún lado. Hay que ser valiente.
No necesito una Moleskine para acordarme de Agnese todos los días, pero gracias a su regalo, cada vez que escriba lo haré. Y algo me dice que será bastante frecuente el que me acuerde de ella.

(Te echo de menos Perugia, con todo lo que ello conlleva y todas sus consecuencias)

martes, 5 de mayo de 2009

Tenía que pasar
y creo que ha pasado.
He perdido mi libreta.

Excusa perfecta
para comenzar
la Moleskine
que Agnese me regaló.
(y no perderla)
llevo ya mucho tiempo
tirando miguitas de pan al suelo
para los peces.
Uno se casa con una ciudad
cuando llega a los parques
más rápido que sus calles.
Yo no me podría casar
con una ciudad sin lavanderías.