lunes, 31 de agosto de 2009

Me imagino Tabú
de tus conversaciones
mientras tú
eres el orden del día de las mías.
Dormir entre el verde y el negro
del cuello de tu chaqueta.

Y ya.

jueves, 27 de agosto de 2009

-¡Qué bueno que te dejo tu chica cuando te marchabas allá!
-Bueno, ha tenido sus cosas buenas ahora que he vuelto de Dublín.

Jorge Dixit

Jorge dice que Dios vive en el color, que un jardín es importante porque las flores sacan a Dios de la tierra. Yo le miro a los ojos, y si hay un Dios, vive en nuestro Whiskey (Irlandés, por eso la e), en el color de su iris, en las chispas de nuestras conversaciones. A veces me siento como un Platón ante su Sócrates. Y su casa está en Akademos. Jorge si alguna vez lees esto, has de saber una vez más cuanto te quiero. Infinitamente.
El sexo, hacer sexo, pequeña, con todo lo que ello conlleva, no es más que construir una máquina del tiempo que nos transporta en la primera dimensión (la temporalidad) a nuestro propio principio. Al punto en el que dejamos de ser concepto y empezamos a ser materia. Minusculísimo encuentro entre dos entes que tal vez no se llegan a encontar. Por eso, minusculísima amiga, el primer viaje en el tiempo tuve que hacerlo contigo como si la otra parte de la máquina fuese mi madre o mi hermana. Porque el primer viaje en el tiempo (a tu principio y al mío) debe ser lindo. Obligatoriamente, para que después quieras ser media máquina del tiempo con una sonrisa.
Te hice el amor como si se lo hiciera a mi madre, poniéndo en ello todo el amor que me cabía, aunque no supiera realmente si te amaba o no. Pero las cosas se deben hacer con poesía, porque poeta, poetas, no son los que escriben versitos, sino los que viven la vida con poesía haciendo de cada paso un verso, de cada salto una rima.
Nos hicimos el amor y convirtiéndonos en concepto. Y la cama fue la hoja de papel donde dejamos nuestro poema, yo al menos el mío.
Fuiste el mejor poema que he escrito en mi vida.

martes, 25 de agosto de 2009

llegué a Irlanda
cuando los rendimientos marginales decrecientes
aun no superaban el umbral.
Cuando me fui,
cobré la última letra del depósito.
No sólo eso,
también me habían agregado la inflación
de todo este año.

No declaré nada a mi llegada al aeropuerto.

lunes, 17 de agosto de 2009

Después de mucho tiempo
me he vuelto a meter en tus cuadernos.
No poder odiarte es un asco.

domingo, 9 de agosto de 2009

Hay cosas a las que aun no les hemos puesto nombre.
Por ejemplo
el sonido de los dedos
o de las cuerdas
contra las cuerdas
o contra los dedos
cuando se cambia de acorde
en una guitarra

Pero tenemos todo el tiempo del mundo.
Frenández Mallo dice que ahi hay poesía.
Yo sólo veo la interminabilidad del lenguaje.
Interminabilidad que te permite
por ejemplo
inventarte un sustantivo
para lo interminable

martes, 4 de agosto de 2009

Hemos empezado a creer
que las estatuas
sudan mierdas de paloma.
Nos hemos resignado a pensar
que no depende del calor
la cantidad de sudor
que se pueda llegar a expedir.

domingo, 2 de agosto de 2009

Y lo último que imagino antes de cerrar mi mac y no volver a abrirlo hasta dentro de tres semanas es el salón de Saint Quentin el día del concierto de Johny Cash. Con sus presos sentaditos, custodiados por guardias con recortadas que no pueden evitar seguir el ritmo y sonreir cuando los presos jalean después de una frase declaratoria de Johny diciendo que odia Saint quentin.

Y ahora os explico que significa esto: Por primera vez en mi vida, tengo miedo antes de hacer un viaje. Siempre tenía un poco de miedo cuando volaba a Roma o a Madrid. Pero no miedo a que de repente se descuelguen las mascarillas amarillas. Miedo a llegar y no haber nada, no haber nadie; y que ese desafío ya no me ponga los pelos de punta y una sonrisa maliciosa que diga "me encanta venir a jugármela". Rabia, sería un concepto mucho más exacto.

Agur Hespaña, Hello Eire!

sábado, 1 de agosto de 2009

Bajar la maleta verde de la parte superior del armario es volver a llamar a la aventura. A jugársela de nuevo, llegando a un país sin saber donde está nada y sin conocer a nadie. Ahora mismo corre por mi espina la misma sensación de antes de irme a Perugia. Pocas, muy pocas ganas.
Ahora, dentro de un rato, cuando empiece a hacer la maleta se me hará raro no meter fotos, ni la bufanda del atleti, ni el diccionario de italiano. Se me hará raro ver que el avión sigue recto en lugar de girar al este dirección Roma.
Dublín, capital de una isla que nadie sabe donde encontrar. Lo mismo está debajo de Terranova, o lo mismo está apunto de chocar con Reunión, según le venga el aire, según se levante.