También se llama a los arquitectos
cuando se quiere derruir algo.
Nadie en la facultad de caminos
tiene idea de lo que está por venir.
Yo.
S o l o .
-pero no solitario-
Ni todo el colegio de arquitectos
podrá tirarme abajo.
Los ingenieros deberían
haber empezado a pensar
hace mucho tiempo
para si quiera
intuir
que
yo
guardo secretos.
Aceras con peaje,
desde su habitación
a mi casa
(el más pequeño)
la fórmula
de la cúpula
perfecta
(el más complicado)
la sala
con la mejor acústica
para los besos
(el más grande)
yla proporción
de las emes
en su
c a l i g r a f í a .
(el más bello)
Yo lo comparto con vosotros,
os enseño los planos,
no más.
Pero no se lo digais
ni a ingenieros
ni a arquitectos.
Son mentes fértiles
para la envidia,
y mentes expertas
en demoliciones.
jueves 28 de julio de 2011