martes, 6 de diciembre de 2011

Empuña el boli
y el autobús empieza a temblar
como si no quisiera que escribiera.
Pero escribe.
Sabiendo que con ese poema
no logrará que vuelva.
Que ni con todo un poemario
conseguiría hacerla volver la vista atrás.
Puede que prestara atención,
se vistiera para la ocasión
y se viera en cada salto de renglón
-poco más-
El autobús frena
y aprovecha la calma para poner tildes.

Escribe
"anoche me hice una paja a corazón abierto"
y se gusta en la lengua sucia,
llena de barro.
Mira por la ventana de su derecha
los taxis que van más despacio buscando clientes.
Se le licua el cerebro
y afirma haberse tirado de cabeza a la cama,
queriendo salir empapado de ella.
Pero la cama estaba vacía,
ha saltado en lo bajo
y tiene la cara llena de azulejos.
Una señora con un carro de bebé
demora que se retome la marcha.
Cierra el cuaderno,
muerde un extremo del boli
hasta aqui ha llegado.
Esta es su parada.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Dice la tele que hay que odiar a las ex.
Pero yo las quiero tanto...