lunes, 30 de abril de 2012

five...four...three ...two...one...one
two...three...four...five...
come in... come in... come in...
LISTEN...LISTEN! ...COME IN!
COME IN... COME IN... TALK TO ME!
TALK TO ME!... I AM HOT!... I AM HOT!
WHAT?... FORTYFIVE?... WHAT?...
FORTYFIVE?... FIFTY?...
YES...YES...YES... BREATHING...
BREATHING... OXYGEN...
OXYGEN... I AM HOT... (THIS)
ISN'T THIS DANGEROUS?... IT'S ALL...
ISN'T THIS DANGEROUS?... IT'S ALL...
YES...YES...YES... HOW IS THIS?
WHAT?... TALK TO ME!... HOW SHOULD I
TRANSMIT? YES...YES...YES...
WHAT? OUR TRANSMISSION BEGINS NOW...
FORTYONE... THIS WAY... OUR
TRANSMISSION BEGINS NOW...
FORTYONE... THIS WAY... OUR
TRANSMISSION BEGINS NOW...
FORTYONE... YES... I FEEL HOT...
I FEEL HOT... IT'S ALL... IT'S HOT...
I FEEL HOT... I FEEL HOT... I FEEL HOT...
... I CAN SEE A FLAME!... WHAT?...
I CAN SEE A FLAME!... I CAN SEE A
FLAME!...
I FEEL HOT... I FEEL HOT... THIRTYTWO...
THIRTYTWO... FORTYONE... FORTYONE AM I GOING TO CRASH?... YES...YES... I FEEL HOT!...
I FEEL HOT!... I WILL REENTER!... I WILL REENTER...
I AM LISTENING!... I FEEL HOT!...

domingo, 22 de abril de 2012

Ahí siguen los clavos
de mis estanterías,
las grapas
del poster de Kurt Cobain.
Los altramuces
se hacen respetar en el frigorífico.
Hay dos botes de mermelada
que alguien trajo
para la mejor ensalada del mundo.
Ahí siguen.
En los cristales
están escondidas
los versos
las palabras
más sinceras
-no por ello
las más bonitas-
Alivia que nadie limpie los cristales.
En el mueble bar
se ha hecho fuerte
una botella de brugal vacía
que se niega a ser desalojada.
No he pasado al baño,
para qué,
no quiero ver correr sumidero abajo
las canciones
que ya no puedo volver a escuchar.
¿Y este sofá?
¿Dónde esta mi sillón?
Que cojones,
que sucio,
que polvo,
que horrible el color
de esta alfombra nueva.
En la terraza se mueren las plantas
de hambre
de sed
y aburrimiento.
Seguro que nadie
habla con ellas.
Seguro que echan de menos
hasta el humo de mis Marlboro.
Y aquellos perfumes.
Banderas de países que no existen,
platos por fregar,
una televisión más grande
y en una esquina
las ganas que tenía
de follar en el ascensor.

miércoles, 18 de abril de 2012

En tres años
me preparaste un mundo

jueves, 12 de abril de 2012

À mon arrivée
j'ai trouvé
ma soeur
que buscándo su propio reflejo,
en las revistas de moda,
sigue pensando que al otro lado del teléfono
está su otra mitad.
Qué certeza.
Nunca llegaré
a estar tan seguro de algo
como ella.
C'est l'amour?
-me digo-
Peut être
-responde el aire-

Todo parece que empieza a quemar.

Las sillas queman,
el suelo que piso quema,
las teclas queman,
el perro quema,
el pueblo quema,
los besos en los e-mails queman.
Madrid está apunto de inmolarse,
y las salidas de emergencia están pintadas.
Mientras tanto,
la primavera estalla
debajo de mi ventana
sin causar
daños materiales
-y por ende-
sin salir en las noticias.
Hice bien en elegir
ser ignífugo.

Durante el vuelo de vuelta soñé
que me estaba marchando de casa.
Que salía de un aeropuerto
para después de dos horas
volver a aterrizar en el punto de partida.
Y me venían a buscar
a ayudar con la maleta.
También soñé
que la familia real
volvía a las andadas,
a jugar con armas de fuego,
y que de nuevo el olor de la pólvora,
ebrio como dos españoles en un opening de la Saatchi,
dirigía la nave de la historia.

À mon arrivée
j'ai trouvé des amis.
Ne s'est passé rien.


Por fin tengo bici.
Ya podré jugar a los carteros
que traen buenas noticias
cuando deje de llover.


¿y el futuro?
-pregunta la tele-
El futuro no es de nadie,
responde Dorian.

miércoles, 11 de abril de 2012

Esas piernas podrían no ser tuyas.
Esa letra podría no ser la mía.
Pero joder,
no hay duda,
esta es mi puta pared.

martes, 3 de abril de 2012

Ya no quedan mujeres
que me recuerden sin fumar.
He perdido la moleskine
con los teléfonos de cientos de putas
-decían que me esperarían sentadas
sobre sus maletas,
con las piernas abiertas-
y los mejores poemas del mundo
-que cabían entre dos omóplatos,
circunnavegaban cinturas,
lindaban con hombros-
Falta cambiar de número
y de marca de tabaco.


Hasta que me regalen una moleskine nueva
voy a recoger flores,
leer libros,
beber vinos franceses,
cervezas australianas,
y a buscar un pseudónimo.

Todo menos hacer casas para pájaros.

Y cuando llegue la moleskine,
entonces,
me olvidaré de los números
y la llenaré de poemas
aunque nunca vayan a caer
donde tienen que hacerlo.
Porque a nadie engaño.
Me duele más haber perdido
los mejores poemas del mundo
que los números de cientos de putas.