domingo, 9 de septiembre de 2012

Podría estar más triste
que un puré de patatas.
Pero no.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Septiembre entra de golpe como el típico amigo que irrumpe en una fiesta haciendo gracias, cae mal a todo el mundo y se alimenta de la risa condescendiente de los demás.
Septiembre es ese mes que como una tía de pueblo, o un profesor de antaño, te agarra por el cuello, te arrastra hasta una esquina del salón más concurrido del mundo y te habla, como si necesitaras más que beber, el consejo que te está dando y que nunca le has pedido.

Pero tarde o temprano el amigo gracioso agarra desprevenidos a un par de incautos y no vuelve a dar guerra y el profesor o la tía del pueblo se han de sentar en la primera silla que ven empujados por la ley de la gavedad, la artrosis y el alcohol. Y entonces es cuando septiembre empieza a ser septiembre.

Desencantado porque el verano ha vuelto a incumplir la promesa de ser el verano de tu vida, septiembre, que siempre lleva una rebeca por si refresca, te encuentra en el sofá viendo la vuelta ciclista a españa, te pone una venda en los ojos y te manda donde quiere. Por regla general un sitio en el que no has estado nunca.

Y en el viaje te enseña fotos que tenías guardadas. Y te ves saliendo de casa hace unos años, camino del colegio, con el uniforme, bien peinado, sintiendo por primera vez el fresco de la mañana anunciándote el advenimiento de la rutina. O despidiéndote de una novia antes de coger un avión low cost. O, sin ir más lejos, te corta con el filo de la foto del último septiembre. En ella sales desnudo porque lo has dejado todo. Pero sales sonriendo.

A veces me pregunto por que no tomamos las uvas el uno de septiembre si en realidad es cuando siempre ha empezado todo de nuevo.

Por primera vez tengo miedo de que septiembre no llegue. O que si llega se haya olvidado donde me tiene que llevar este año. Porque todo apunta a que septiembre, en esta ocasión, se va a apoltronar conmigo en esta habitación y solo se va a dedicar a asentir con la cabeza a todas mis afirmaciones.

Y me sobra gente que ya hace eso.