lunes, 21 de enero de 2013

Es como si cada vez que abriera la puerta
los broncos de denver estuvieran ahi
mirándome con sus ojitos pequeños
dentro de esos cascos
de fútbol americano
esperando una orden
una palabra de aliento.

Sin intuir dentro de tanto plástico
que son un engorro,
que no les quiero,
que hubiera preferido a otros,
que me están estropeando el césped,
que con una pelota de golf
no se juega al fútbol americano.

Pobres Broncos de Denver.
Me dan tanta pena.

Y esas animadoras...
Credunt hi sunt Jasmine,
sed carduus sunt inter triticum.
Sobretodo al abrir la boca.

Berlín,
espérame.
Nunca te he necesitado tanto.  

martes, 1 de enero de 2013

Feliz dos mil trece
agárrame que me crezco.