viernes, 28 de junio de 2013

Somos anacronismos desde la niñez. Tendríamos que habernos conocido dentro de diez años. Somos demasiado jóvenes para la monogamia. O incluso para el amor.

La viuda embarazada.
Martin Amis.
Anagrama 2010.

jueves, 20 de junio de 2013

Un trabajo tolerable.
Que no requiera de mi
más que mis manos.
que le sea indiferente
mi licenciatura,
mi experiencia,
mis idiomas,
mi paciencia.
Un trabajo en el que no tenga
que inventar explicaciones
de por qué las cosas son así
para dárselas
a quien me va a asentir
con la cabeza
pero no
va a entender nada.
La razón,
como a los tontos,
ya me la da
el espejo,
las mujeres que han conocido
el techo de mi habitación,
los cheques de tres cifras raquíticas
en negrita
que me dan a final de mes.

No puede ser tan difícil
pero hay alguien
a la vuelta de la esquina
dispuesto a dejarse
su último aliento
porque eso no suceda nunca.

Soy yo
recién follado.

Me empecé a liar un cigarro
y a pensar en qué iba a decir
cuando me preguntaran dónde iba
con el frío que hacía,
con la que estaba cayendo.
"Voy a darme una vuelta"
Y en la cocina nadie levantó
la vista del ordenador 
y veían el Gran Hermano
que se suponía había de verlos a ellos.

Bajé las escaleras
y pensé
"no es grande Londres
que me he venido a vivir
al único barrio con dos calles y un árbol".
Nevaba.

Hice de encenderse un mechero con guantes
todo un arte.

Luego pensaba por qué había salido
a dar un paseo, bajo la nieve,
a la una de la mañana.

Y me ponía triste,
me preguntaba por qué y no lo sabía
o lo sabía
pero no lo quería decir
o reconocer
o escribir
-que es una forma de reconocer
lo que no se dice-

Pensaba mucho, demasiado, bastante, tanto…
y así llegaba  a las vías del tren
aun con el cigarro encendido
-las vías eran la frontera entre 
mi barrio de dos calles y un árbol
y el barrio siguiente-

A la vuelta no sabía si volver por la calle del árbol
o la calle del semáforo
que también había.

Subiendo las escaleras
de vuelta al piso
pensaba en mi habitación.
Lo pequeña que era,
lo fácil de defender,
en cómo vibraba todo
al paso de los trenes,
las quemaduras con el radiador
metido uno ya en la cama,
las invitaciones que llegaban a la galería
de otras galerías
pegadas a modo de mosaico

"¿de dónde vienes
con la que está cayendo?"
y me daba cuenta de que se me había olvidado lo que había pensado antes.

Relo sabía que yo no tenía una respuesta válida
ni clara,
ni concisa,
tal vez ni si quiera tuviera más respuesta que otra pregunta.

"hazte un porro" me decía después.

Terminábamos viendo Gran Hermano,
con la seguridad,
de que ambos íbamos a perder.

viernes, 7 de junio de 2013

Escríbete algo.
Escribe.
En las paredes, en esa camiseta vieja.
Ya eres mayor,
mamá no se enfadará contigo
Cada espacio en blanco está a tu nombre.
Pagas tus impuestos
nadie puede culparte.
Escribe.
Una carta, en la que digas que todo se cae.
Dile a los corintios lo que te ha pasado,
juega a ser San Pablo
dile a los tesalónicos como se hace el pan
-quizá se les haya olvidado,
una vez fui a verles y comían con las manos
y empujaban el pescado con uvas-
Escríbeme.

O déjalo.
Dame un toque por Skype
yo me encargo de hacer poesía
con lo que puedas soltar
por esa boquita.
Yo me encargo
de ponerle tus ojos a este pantocrator ciego.


miércoles, 5 de junio de 2013


No mandé mis naves a luchar
contra tus elementos.
Pero ahora que lo dices
lo mismo ha llegado el momento
de hacerlo