viernes, 11 de abril de 2014

Los vecinos de al lado tienen la misma edad que yo hace unos años.
Las vecinas, mejor dicho.
Hoy han traído a amigos y amigas y están en la terraza. Tocan la guitarra, no me dejan dormir.

Me da igual.
Me contagian algo.

El que toca
-o la que toca-
parece saber lo justo de solfeo.

Quizá se estén pasando la guitarra,
como un porro.

Quizá estén fumando porros y yo esté aquí escribiendo como un idiota.
Son dos meses ya sin fumar
total, no voy a echar a perder esta guerra ahora que voy empatando.

No voy a echarle la culpa a la primavera, pero seguro que no tendrían pelotas a estar ahi un 15 de diciembre. No las han tenido.

Gritar a un coche que pasa pitando por debajo de la ventana nunca les ha debido de parecer tan divertido.

Que jodidamente joven me siento cuando envidio a los que son más jóvenes que yo.

Me enamora la gente valiente.