martes, 21 de abril de 2015

Lo peor no es que te maten, ni que lo haga una pistola con una culata fea u hortera. Se oye el disparo, notas que la piel en milésimas se tensa y se rinde y termina por romperse y dejar pasar la bala que encuentra un sitio perfecto para molestar entre el ánimo, la fe y las fuerzas. Lo puto peor es que la bala se quede ahí. Eso es lo puto peor. Que no te mate y un espíritu de supervivencia haga que hasta lamas mierda por mantenerte con vida. Y me hablan de frentes abiertos como si yo fuese una batalla más, un escuadrón de infantería atrincherado en algún bosque de las ardenas, lleno de barro, con el fusil cargado. Los símiles con la guerra son siempre una mierda, la guerra no se merece tantas atenciones. Ni la guerra ni las armas ni las cosas que hacen sangre o siembran de muerte los días y en definitiva atufan a final. "Muchos frentes abiertos, quizá para agosto". Y te cagas en la puta porque no te queda otra y esta es otra de esas cosas que deberían haber salido para ya, porque te dijeron que así sería o en algún momento te construiste esa idea en la mente junto a la gemela que es la que finalmente se materializa. Siempre en mails. Siempre se materializa en algo tan etéreo como un mail. Hay que joderse, que raro es el siglo XXI. Y que hijo de puta. Como digo, lo peor no es que te maten. Que te digan "mira, no nos interesa; gracias por tu esfuerzo, que tengas suerte, nos ha gustado mucho pero no podrá ser". Lo peor es que te dejen mal herido, porque saldrá el puto animal que hay en ti con su maldito instinto de supervivencia y querrá eso, vivir. Entonces empezarás, que coño, empezaré a querer sobrevivir con vistas a ese "después de agosto" y seguiré dándole vueltas al proyecto, a cómo adornarlo, a como hacerlo más atractivo, y perderé horas de mi vida y mi verano en preparar un plan financiero, un plan de marketing, un plan de comunicación, un puto plan de mediación cultural para volvérselo a presentar y acorralarlos para que no tengan más cojones que decir que si. PERO DIRÁN QUE PUTO NO. Y entonces será cuando me volveré a ver en esta misma situación, buscando la palabra resiliencia en el diccionario, desahogándome en un blog que solo leen cuatro ilustres gatos (Hola don David) y sin saber muy bien qué coño hacer. Se me hicieron dos promesas. Un puesto de media jornada en una galería de arte, y la posibilidad de llevar a la práctica, pero a la práctica de verdad, todo lo que he aprendido a lo largo de estos años y en un máster carísimo. Puta mierda todo. Todo se pospone, nadie dice que no. Todo el mundo retrasa el momento de apretar el gatillo, de decir, "me equivoqué colega, te hice estas esperanzas, pero al final no puede ser". No quiero ni que me pidan disculpas coño. No las necesito. Las necesitaría si me hubiera hecho ilusiones, pero he aprendido que en este Siglo XXI uno no debe ilusionarse con nada. Yo no me ilusiono, pero que me disparen a la cabeza coño, que es bastante grande. Más grande que ese hueco entre el ánimo, la fe y las fuerzas.Yo no me ilusiono y tú me disparas a la cabeza. Joder, es un trato fácil de enteder por cualquiera. Joder, menudo siglo XXI. Mierda y estamos en el 15, todavía quedan 85 años de Siglo XXI. Cuanto antes nos demos cuenta de que estamos jodidos, mejor. Voy a buscar la palabra resiliencia en el diccionario. Aqui está. Voy a leerlo. Muy bien. Bueno pues voy a ponerme a diseñar un plan financiero, un plan de marketing, un plan de comunicación, las guías didácticas y la ruta de mediación. Es el jodido instinto de supervivencia, que no sabe en que siglo vive.