viernes, 28 de agosto de 2015

Kondratiev vive en los parqués
y decora sus paredes
con gráficos,
cotizaciones,
y algunos corresponsales
de las principales televisiones.
Pero tiene una casa de verano
en todas las residencias
de la tercera edad
del mundo.
En ellas, octogenarios
pintan un Mickey Mouse fotocopiado
con verdes y marrones;
Cantan canciones
que les han tenido que enseñar por tercera vez,
y los que pueden
dibujan paisajes.
Jóvenes con el cielo ganado
les dan de comer
y les llenan vasos de plástico
de colores
con el nombre de cada uno.
Gerardo.
Vicenta.
Jesús.
Sagrario.
En una regresión
que ninguno de ellos pidió
-ni pedimos-
se vuelven a convertir
en niños
poco a poco.
Kondratiev puede ser cruel.
Pero asegura que los ciclos
ya estaban ahí.
Él solo 
les puso su nombre.

domingo, 23 de agosto de 2015

Tardes de
4 de noviembre
disfrazadas de
23 de agosto

lunes, 17 de agosto de 2015

De pequeño
debería haber querido
ir por todos los restaurantes
de los museos
del mundo
poniendo nota.
Pero de pequeño
no sabía como se llamaba
ese trabajo.

¿qué quieres ser de mayor?
Pastor

lunes, 10 de agosto de 2015

He lavado el coche.
No voy a hacer
un mundo de ello.

viernes, 7 de agosto de 2015

El más lento
de los castigos
a los hoteles
que tienen por habitaciones dobles
habitaciones con dos camas sepa radas

miércoles, 5 de agosto de 2015

Marco de pan de oro rococó de versalles.

Tu cama.
Y en ella
tú y yo.
Yo recostado sobre los palés,
tu abrazada a mi
esperando que pase la tormenta.
-pero no va pasar,
mañana será igual,
lo sabes
y yo no puedo hacer nada-
Te toco el pelo
con mi mano izquierda
mientras que con la derecha
no dejo de estrecharte contra mi pecho.
El Ipad se ha quedado
encendido en el baño
pero en mi cabeza
hay una canción de Mogwai.
Mueves los pies
debajo del edredón.
Yo te los vigilo.
Te miro.
No te puedo evitar nada
te he espiado al salir de la ducha:
Eres humana
yo soy inútil.
Parece que no vamos a cenar
se oye un acordeón a lo lejos,
tu duermes y no lo escuchas.
Buena finta
intento fallido
no has esquivado nada
porque mañana será mañana
todavía.
Tu móvil vibra
y tu mano busca mi cara.
Beso tu muñeca,
despiertas como una niña que tiene que ir al cole.
Te incorporas, te frotas los ojos,
buscas en tu catálogo de ruidos
el más conveniente.
Suspiras en un gemido infantil.
Sonrío y te dejas caer 
esta vez al otro lado de la cama.
Una turista belga se acerca demasiado al cuadro
y un vigilante le ruega que se aleje.

martes, 4 de agosto de 2015

Saber de su existencia
a tu derecha
o tu izquierda
o dividido en sendos lados.
Saber de su existencia
y envidiarlo.
Envidiarlo
para en el futuro
reirme de él ocupándolo
a tu derecha
o tu izquierda.
Ojalá el hueco
que no puedes abarcar en tu cama
-por más que
abras brazos y piernas
buscándome-
pudiera ponerlo
a mi nombre.