lunes, 19 de diciembre de 2016

el alivio
de que escribir
haya sido en balde

es tioabuelo
y al mismo tiempo
sobrinonieto

de la rabia que daba
darse cuenta de que
lo escrito
había sido en balde

y por ende

fruto del incesto
entre la mano
y lo escrito.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Es un gustazo
que la vida
empiece de nuevo a parecerse
muy peligrosamente
a una canción
de Los Planetas

martes, 6 de diciembre de 2016

Comparta piso con un guitarrista
antes de que sea demasiado tarde
pero de los que tocan bien
de los que no se sabe que está tocando
pero que mima las cuerdas
y mezcla punteos con armónicos
y se saca de la manta acordes 
que no sabías que existían
comparta piso con un guitarrista
y que le amenice las mañanas que llega a casa
recién bien follado
y le haga olvidar
la tristeza postcoitum
no encontrará
mejor hilo musical
para calentar esas patatas a la riojana
y observar
sin saber a qué prestar atención
o como quien está cansado
de deambular por el reina
como el recipiente de cristal
da vueltas en el microondas
como quien esta cansado
de deambular por el reina
más tarde o más temprano
parará de tocar
y mientras se abre el vino
para acallar ese sucedáneo 
de resaca le dirá
ese momento es horrible
no sabés si dar dos besos
si besarla en la boca
y ella te pone los cachetes
y dices mierda que carajo
si hace un rato me estabas
chupando la pinga
y le hará reir
y entrar en una fase distinta del día
los guitarristas
además
son gente
y hace falta más gente

jueves, 24 de noviembre de 2016

Ración de cariño no.1

Ojalá llegues tarde.
Quiero tener
que esperarte.

martes, 1 de noviembre de 2016

Los coches me adelantan
haciendo del presente
antes futurible
un futuro
ahora impresentable.

No va
en ninguno de ellos.
Nadie llama,
los vibradores no vibran.
-este no es
el poema
de tus silencios-

Si la arquitectura
no sabe arreglar nada
que no haya hecho ella,
empiezo
a temer
ser
un arquitecto.

Pero si así fuera
estaría yendo
en esos coches que me adelantan
-contigo en el asiento
del copiloto-
y no estaría aquí.

No tener respuesta,
implica haber tenido
al menos
una puta pregunta.

viernes, 28 de octubre de 2016

la rabia
que da
escribir
sin saber
que va
a ser
en balde

es
madre
de

la rabia que da darse cuenta
de que lo que se ha escrito
ha sido en balde

jueves, 20 de octubre de 2016

la independencia
prosigue
utilizando la moleskine
que antes
acogía tus poemas
para apuntar
una lista
de minúsculas
desquiciantes
y absurdas necesidades
como
por ejemplo
un lugar
donde poner
el cepillo de dientes
si haces la cena
hablando por whatsapp
lo normal
es que hagas cena
para dos

miércoles, 12 de octubre de 2016

Voy borracho
No me arregles la manga del polo
A menos que quieras
Que me de un ataque al corzaón.

sábado, 8 de octubre de 2016

de la lengua aprendí
eso de no pedir peras al olmo
pero lo olvidé
el museo del prado
no cura lo que curaba
la national gallery
que no me duele
en el mismo sitio
es cierto
pero pensé
que podía salvar
un dos tres cuatro
días de mierda
mira santa catalina que guapa
estaría bien que alguien sacara una chaqueta como la suya
nadie contesta
frase equivocada
o volumen inadecuado a los metros que nos separan
o que no está
o no existe
o no llegará
o nunca
será
alguien me ha puesto
en la bebida
dudas
ahora
que la certeza
apareció como un perro
abandonado
a la puerta de esta
mi
casa
como a un perro
abandonado
quizá
también la hayan atropellado
a punto de abandonar
el bando
de los que piensan
que envejecer no es una enfermedad
si
es de nuevo la prisa
con exceso de equipaje
dando conversación
a todo un pasaje de ryanair
que está llegando tarde
todavía
no sabe muy bien
a dónde
y aún así
se deja el sueldo
en rasca y ganas
una tarta de mierda
está mejor
si la compartes con quien quieres
que una de Viena Capellanes
para ti solo
ahora
en un poema
saco en claro
lo que antes
me llevaba
un blog entero
tengo
miedo

martes, 27 de septiembre de 2016

de cada 4 emojis que te mando
6 son de besos

dime
que pare.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Testamento:

A mi nieto Julio,
le dejo un mapa del pueblo
con unas marcas
donde están los almendros
que las dan dulces.
El derecho a utilizar
la palabra cotillo
sin referirse
a la parte contraria del azadón.
Alcotana me la quedo para mi
por dejarme aquélla sin filo ninguno.
Ropas varias
para que hiciera con ellas
lo que conveniera.
Mi apellido
para vestirlo con humildad
y sorna si la situación lo requiriese.
Lo que he aprendido
de labrar la tierra,
trillar en la era
y cazar en el monte;
esto es:
Un calendario para cada huerto,
un atlas con los nombres
de los barrancos,
arroyos,
montes
y caminos.
Y un herbolario
imaginario
con el que dar sabor
al conejo, la liebre y la perdiz.
Para concluir
le dejo también,
sin que yo entienda qué quiere decir,
un complejo del Delibes más rural,
la sombra inútil de la higuera del huerto de don Carlos
y la potestad para inventarse
mi testamento
una vez yo haya dejado
este mundo
y me haya ido a mi olivo.



domingo, 25 de septiembre de 2016

La mayoría de las veces
escribo porque no quedan
más cojones.
Pero ahora
quiero hacerlo a propósito.
Para que cuando llegues,
te encuentres la calefacción puesta,
la mesa servida
y una metáfora barata y cutre
que avise:

No te prometo nada
porque
nada te puedo prometer.

Safo me lo dijo una vez
no tengo miel
ni abejas.

Cada huracán que me ha arrasado
me ha ensañado
a comer del desconsuelo
-no han sido muchos
y casi todos bonitos-

Te lo diré
y tardarás en leerlo.

Quiero que los kilómetros
me arranquen el sueño a tiras,
espero tener 15 años
15 veces al día.
Por una vez,
me permitiré la licencia
de ser un cursi.

Vámonos ya,
en algún punto del desierto,
en un país que no es el nuestro,
sé que escondes un cuchillo
para cortarme los frenos
y el cinturón de seguridad.


jueves, 8 de septiembre de 2016

La independencia
se estrena haciendo
un catálogo de ruidos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La imperiosa
-solo las necesidades
son imperiosas-
necesidad
de llenar la casa de gente
para no ver
más allá.

Asomarse al final de algo
y no caer
es la peor de las maneras
de saber
que no te has caído
como los niños
que no saben
tirarse de cabeza.

Tentaciones, vicios, soledades, sexo, plaza del cotolengo.

El legue y la pesadilla
que se extienden
como un capítulo de Proust
que no termina
y baja contigo las escaleras
para desayunar en la cocina.

-El perro me mira
mira la magdalena
miro al perro
miro la magdalena
decido dársela.

"Toma, para ti que nunca nadie ni nada te pedirá que entiendas algo"

Se toca la nariz con la lengua
creo me da las gracias.

No me dejan caer en la tentación,
me libran del mal sin haberlo pedido,
tengo vicios baratos,
para algo me lleno la casa de amigos,
me mantengo:
el peor polvo es mejor que la mejor paja.

Ha venido Camus
-no recuerdo haberle llamado-
hablando de no sé qué
de cinco minutos de libertad
para luego revivirlos
en una eternidad en la cárcel
o yo que sé
habla francés
y no le entiendo
algo de un extranjero.

"comme vous"

Asiento.

Le da unos golpecitos al perro en la cabeza
y se marcha.
Me ha dejado la cocina llena de humo.

Aquel mensaje de whatsapp
habría dolido menos
si hubiera llegado
por correo postal
y yo hubiera tenido
un abre cartas bonito.

martes, 9 de agosto de 2016

1000


Sueño que pierdo
hijos
que no tengo.

En mi felpudo
duerme
mi edad.

sábado, 4 de junio de 2016

Es la típica boda
en la que te terminas
follando
a tu exnovia.
Y yo sé de bodas.

Y exnovias.

sábado, 21 de mayo de 2016

Los ríos no saben
cómo se llaman.
A Sara
se le cayeron
las ganas de besarme
en medio del domus
y eso generó
ocho años después
un sueño con Gracia,
Rosel, la propia Sara
y Cristina
pidiéndome que hiciera la cena.
Aquellos grados de alcohol
que nos calentaban en
las escaleras de
un cuatro de noviembre,
las visitas que venían
a pasar el fin de semana a Perugia
y volvían sin recordar nada,
la nieve sobre mis hombros
la noche que me hice un hombre.
"Soy de Alicante,
es la primera vez en mi vida que veo algo así"
Morlachi
Porta Eburnea
El Marqués de Porta Pesa
Buffalo Soldiers
Paso de ir hasta Elce
para echar un polvo.

Y despertar en Elce.

Soy mas verde que
la muerte de Lorca,
un libro sobre nocilla
un libro de nocilla
un libro de rizzla
porque eres un pedazo de mujer
Napalm Death
You sufer.
Perdidos
Perdidos
Perdidos
Perdidos como gilipollas
Nuestra puta mili
la mili de la generación messenger
malcriados, mimados, entre algodones,
inventándose idiomas
que merecían más respeto
bebiéndose los floreros
tomando café en copas que robaron la noche anterior
yendo a clase
a ser blanco fácil del agravio comparativo
con erasmo por apellido.

Y el tiempo
que llega en trenitalia
y si scusa per il disaggio
te regala lo que querías
o lo que esperabas
o te enseña a pensar
que lo querías
o que lo esperabas.
Los trenes
siempre los trenes
como ríos sin nombre
que anhelan uno.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Alejandra me mira
desde el lomo
de su
libro.

-flanqueada
por Vila-Matas
y un libro de filosofía
basado en Los Simpsons-

Está a la mitad
y se llena poco a poco
con esa tortura de la gota
que cae en el cabeza
del condenado.

En unos meses
todos los poemas serán nuevos
otra vez

ahora
maceran como un oporto amargo
esperando el milagro

Lumen inter tenebris

domingo, 1 de mayo de 2016

Cosas que he
aprendido:

Si te regala
unas zapatillas
de andar por casa

no son unas zapatillas cualquiera.


son para andar por su casa.


Es probable
que sea el visado
mas raro del mundo.

Pero recuerda



es un
visado.
El patio huele
a lejía
y por ende a vestuario
de piscina,
sábado por la mañana,
y competición.

Otro día os cuento
que fui campeón de Madrid
a mariposa.

El patio huele a piscina,
arizónica,
verano.

¡Oh! ¿otro poema
de como llegan las estaciones?
¡Estás sembrado Julio!

Si.
De como llegan,
de como empiezo a ir descalzo
para hacer callo.

Un poema de diferencias
entre este tiempo
y otro.

De eso
y de
callos.

jueves, 28 de abril de 2016

Mirar las caras
de la gente mayor
imaginar cómo serían
de jóvenes
y ver a quién de mis amigos
se parecen.

Mi nuevo
juego
favorito.


-querida-
eres huevo pocho.

domingo, 24 de abril de 2016

Al ir a liarme un cigarro
-ese del mediodía
que digo que he eliminado
de mi dieta-
tabaco en mano,
filtro entre los labios,
me he dado cuenta
de que no tenía papel.

Utilizo la reserva de emergencia
para marcar poemas
que me han gustado.

Un papel sobresalía
de un poemario de Bukowski.

He ido a ver que poema era:

ANTES DE LA SÉPTIMA CARRERA

he paseado esta libreta
por el hipódromo
todo el día y
no he escrito
nada.

ahora estoy en la primera planta
del Pavilion,en el
cagadero masculino, sentado
aquí
dentro de estas grises y
frescas paredes

hallo consuelo
en un acto corriente:

algo
por fin
que llevar
al

papel.

(El padecimiento continuo. Charles Bukowski Trad. de Silvia Barbero. Visor de Poesía)

He dudado un momento si utilizarlo
y he cambiado el papel de fumar
por un cacho de publicidad
que llegó a mi buzón ayer:

DEJE DE FUMAR
HIPNOSIS
REIKI

MEJORE SU CALIDAD DE VIDA
DIGA ADIOS AL TABACO.

ha sido una mañana bonita para ser domingo.

miércoles, 20 de abril de 2016

Yo salí con María Callas.
Me doy cuenta ahora.

sábado, 16 de abril de 2016

De resaca
soy mi peor enemigo
mi mas despiadado crítico
doy un paso
y me castigo
si no lo doy
me castigo igual.

Juzgo cada uno de los actos de la gente,
todos me parecen supérfluos,
una mierda.
Me compadezco
de quien cree que está haciendo algo
o de quien valora
lo que no tiene valor
alguno.

Este "estar de vuelta de todo"
del ya lo he hecho
ya lo he vivido
ya lo he visto
ya lo he escuchado
que a penas esconde
el mesudalapolla.


Me miro
escribiendo esto
y siento la misma lástima.

Me sonrío.

domingo, 3 de abril de 2016

que sueña con ser un pequeño burgués,
ir a la ópera de cuando en cuando,
tener una amante que vea de pascuas a ramos,
intentar dejar de fumar tres veces al año,
una niña de anuncio,
una bici carísima,
-un capricho-
decorar el salón como él diga,
-libros de arte debajo de la mesa de cristal,
plantas,
una cornamenta de ciervo
de la que cuelguen
guirnaldas desde la nochevieja pasada-

no es tanto,
joder.

Misericordia: 3. Pieza en forma de repisa, situada en la parte inferior de los asientos abatibles del coro de las iglesias, para descansar disimuladamente, aun estando de pie y alejar la tentación de mandarlo todo a tomar por culo de una santa vez.

jueves, 24 de marzo de 2016

Es la primera vez que elijo la fuente antes de escribir.
Voy a contar lo que acabo de hacer, es importante para la finalidad del hecho de escribir.
He terminado una serie que estoy viendo en Catalán. Es un poco Física y Química/Los Serrano pero es entretenida y gira en torno a la filosofía (no sé si girar en torno a algo está bien dicho). Después de eso he mirado el reloj y he visto que era pronto para acostarse. Y he pensado que quizá sería buena idea escribir un poco. Pero al no tener sobre qué, voy a quemar el último cartucho de los que gustan disparar lineas con pólvora de casa. Semejante empresa merece todos los preliminares posibles. Viendo que el ejercicio podía ser titánico, he pensado quitarle hierro al asunto y tomármelo a broma. Como se lo toman muchos escritores. No soy escritor, aviso. Tomármelo a broma, decía, pero muy en serio.
Entendiendo que esta faena puede prolongarse unas horas, de modo que he bajado a por una cerveza que reposa aquí a un palmo de mi mano izquierda y tengo intención de hacer una pausa y violar una de las pocas normas que me tengo puestas en mi habitación: no se fuma en mi habitación.
He tenido que elegir música y no ha sido difícil. El ejercicio de juntar palabras y conjugar verbos se hace mejor, o al menos a mi me lo parece, con música clásica. Nada de estridencias ni novelas, que aquí el que escribe soy yo. De modo que ni Mahler, ni Schönberg, ni Stravinski. Es mejor en estos casos volver a lo primitivo. Algo del principio, pero que no huela a Mozart. Normalmente para estos casos Teleman me salva el culo, pero me he decidido por Biber y sus sonatas del rosario. Naturalmente no es Justin. Si uno quiere poner negro sobre blanco las razones por las que pierde el tiempo en semejante esfuerzo, la música no es baladí.
Escribir al fin y al cabo es jugar a los escritores. Es inevitable. Escribes y sin querer te dices, mierda soy una copia barata de Faulkner, mierda no quiero parecerme a Borges, mierda esto podría haberlo dicho Ayala, mierda no puedo escribir sin haberme leído nunca nada de los últimos tres autores porque los guardo para una ocasión especial. Seré sincero, más de una vez he querido explicar por qué escribo, para qué lo hago. Y siempre me he imaginado a Bukowski. La razón es sencilla. Yo, como Bukowski, soy mal escritor. No le pongo ganas. Dejo que las palabras salgan poco a poco. Yo, como Bukowski, no tengo imaginación. Y como no tengo imaginación a lo más que llego es a dibujar un escritor borracho, medio en pelotas en su casa, con alguna que otra cerveza desperdigada por el suelo, sin un puto duro, con una nula capacidad para mantener a su lado una mujer y completamente despreocupado del resto de mundanidades porque tiene un coche en el garaje, leche en la nevera, cinta en la máquina y un buen taco de folios. Ser mal escritor no es ser escritor. Es ser mal escritor y punto.Voy a cambiar la fuente, Courier no me termina de convencer. Necesito algo con una serifa más amable, una garamond o una baskerville.
Dios donde va a parar. Uno de los primeros libros que me leí en mi vida fue “El Perro de los Baskerville”. Nadie me obligaba. Y como nadie me obligaba lo intercalaba con la lectura obligatoria del colegio. Al final dejé El Perro de los Baskerville por no sé que mierda de libro del Barco de Vapor. No me dejaban escoger lectura obligatoria, tiene cojones. Nadie obligaba tampoco a escribir y yo sin embargo lo hacía. Me obligaban, si que es cierto, a hacer copia. Puta copia. Debería haberle cogido una tirria enorme al oficio de Cervantes. Para evitarles futuros dolores de cabeza a profesores sin imaginación, mis profesores de primaria me obligaban antes del recreo a copiar una hoja entera de un libro de lectura para mejorar mi caligrafía. Desligué las letras demasiado pronto y eso a mis maestros no les gustaba demasiado. Concluyeron, Consuelo, ningún rencor te guardo por esto, de verdad, que tres veces a la semana iba a perderme las primeras partes de nuestros partidos del recreo para dedicárselos al noble arte de la caligrafía. Inexplicablemente, aquella tortura, porque para mi ligar medianamente bien algunas sílabas era una tortura, no medró mi gusto. Quizá porque se tratara de un ejercicio mecánico y escribir fuera otra cosa.
Hubo en aquellos días, niños y niñas que fantaseaban con que para su comunión les regalarían una bici, una Play Station, o una cámara de fotos. Yo ya había hablado con mi abuela y sabía que a mi me caía una máquina de escribir. Electrónica, para más Inri. Yo era una niño de 11 años que tenía una Olivetti Linea 101. El siguiente paso era que me dejaran entregar las redacciones de lengua a máquina. Aquello nunca sucedió. Hasta la universidad no empecé a entregar trabajos mecanografiados. No pasaba nada.Si, en aquellos días escribía cuentos y hacía mis propias dedicatorias en las carpetas de mis compañeros y compañeras de clase. Todavía guardo algunas.Esta canción se llama Viii La Coronación de Espinas, pero para nada evoca a tal suplicio. Es más primavera de Vivaldi, para mi que los nombres de este disco están mal puestos.
Voy a abrir la cerveza.
Ix. Con la Cruz a Cuestas ya hace más honor a su nombre.
Llegó un día en el que sin yo haberlo pedido me encontré un ordenador en mi habitación. Poco a poco había dejado de escribir no sé muy bien por qué. Supongo que me estaba empezando a volver idiota, ya saben, esa edad. Dejé de leer. Ya ni las obligatorias del cole. Un modem de 56ks y un acceso gratuito a internet de EresMas que llegó un día al buzón sin que nadie lo esperara , me permitían entrar a una web y encontrar resúmenes de libros. Aquello significaba que había otros profesores cabrones alrededor de España que estaba obligando a los chavales a leer libros en lugar de animar a leer los libros que ellos quisieran. Y aquello hizo que tuviera a esos héroes anónimos en un altar. Estudiantes que en pos de librar a otros de la tiranía del magisterio y de la LOGSE, subían el esfuerzo de su intelecto y los réditos de su tiempo para que otros pudieran disponer de él para leer lo que quisieran. Yo no leía, jugaba a maquetar mi propia página web con FrontPage y manejaba algunos grupos de Msn en contra de Papa Levante y un foro para dibujantes de PaintBrush. Esto va sobre por qué escribo, pero a veces me voy por los cerros de Úbeda. Antes de seguir revuelvo algunos recuerdos...Perugia...Amaya...Glorieta de Santa María de la Cabeza...bien, por poner un poco de orden.
Llegó un día en el que una chica me gustó. Como era una chica muy lista, y yo aunque pareciera imbécil con una cresta de punki, era bastante listo, empecé a escribirle relatos pequeños. En realidad yo lo que quería era parecerme a Berna Wang, una traductora de la cual todavía conservo unos mails que me crucé con ella sobre por qué escribir, y a unos haikus suyos que se podían escuchar por las mañanas en el desaparecido Musicaes3 de Radio3 que si no me equivoco dirigía Virginia Díaz.
A veces pienso en la cantidad de material de lectura que van a tener mis nietos para conocer a su abuelo. Y esta frase va a estar graciosa cuando la lean. Naturalmente me quedaba lejísimos de los haikus de Berna Wang. Hoy leo lo que escribí entonces y me miro con cariño; hace no tanto tiempo me miraba con cierto asco. Supongo que algo he debido de aprender, o algo me ha debido de cambiar en este periodo. Escribía cursilerías. Cursilerías de adolescente de dieciséis años enamorado perdido. Pues como esa primera vez que te enamoras. Llamé la atención de la chica, funcionó. Eran pequeños relatos tristes, de desamor, desesperación, dolores de hormonas. Y le dije que eran por ella. Algunas veces no recuerdo bien cuánto de cierto había en aquellas palabras. Lo cierto es que trajeron a mi vera a una gran persona. Ella tenía un novio. Su novio era uno de mis mejores amigos. Su novio la dejó. Y yo por entonces todavía era muy crío para saberme escabullir entre la espada y la pared. Antes de que eso sucediera, me desenamoré en cierta manera.
¿Voy a escribir sobre por qué escribo algún día de estos?
Mientras ella estaba con su novio, yo seguía escribiendo. Supongo que era una especie de guerra. Una guerra de guerrillas, mejor dicho. Yo era un pringao, que por no tener no tenía ni bici. Él tenía coche, trabajo, era más mayor, y también tenía algo que yo no veía pero esta chica en cuestión si. Pero el pringao conocía los puntos débiles del frente. Y sabía aprovecharlos. Para eso me sirvió escribir, para tener la ilusión de que aquella guerra se podía ganar. De que yo merecía la pena. Yo era listo, copón, yo era como ella. Era más sofisticado, era más inteligente, más maduro, iba a ser mejor padre, coño. Nunca lo vio.
Sospecho que escribir todo aquello también me sirvió como práctica. De alguna manera era un ejercicio de expresión personal y de redacción sostenido en el tiempo durante bastantes años. Una profesora de lengua que iba de enrollada se ganó mi confianza como para que le dejara leer lo que escribía. Tanto se ganó mi confianza, que le conté la historia. Me animó a que siguiera escribiendo, me dijo que valía, que algún día abandonaría la primera persona y escribiría en tercera. Era su ojito derecho. Por esto, sospecho, y porque hacía los análisis sintácticos en esquema. No me puso el nueve que le pedí en lengua para que me diera la nota y estudiara comunicación audiovisual como la chica de la que estaba enamorado. No me habría valido de nada. Para compensar un supuesto buen manejo de la lengua, los dioses me dieron un cerebro torpe con los números. Suspendí matemáticas, me mandaron a septiembre y al terminar selectividad en los últimos compases de verano ya solo quedaban plazas en Humanidades en la Carlos III de Madrid. Lo bueno es que estaba al lado de la casa de mi abuela. La que lie para que me cogieran en la Carlos III, madre de dios.
Empezaba una nueva etapa y eso implicaba cerrar otras. Eliminé el blog en el que estaba escribiendo para la chica de la que me enamoré en mi adolescencia de punki de pueblo y abrí este que ahora mismo lees. Todo el contenido del anterior blog lo tengo guardado por ahí. Ahora mismo, la verdad, es que no sé muy bien donde. No es una tragedia perderlo. Bueno, si que lo es. Si, lo sería. Pero me consta que la persona a la que iban dedicadas cada una de las palabras que colgué en ese blog se encargó de atesorarlas en un word. Tanto es así que las llegó a imprimir. Y abrí este blog dispuesto a cerrar tras de mi un periodo de lamentación, desesperación adolescente, y, repitiendo un término que acabo de inventarme y me gusta mucho, un periodo de dolor de hormonas.
Ahora que veo el nombre de las canciones de este disco de Biber, recuerdo que tuve la intención de escribir un pequeño poemario con cada una de los misterios de cristo y las no se qué...lo tuve un tiempo en mi pizarra blanca, pero luego esa idea se sustituyó por un fanzine cojonudo.
Pues eso, abrí este blog.
Dios mío, 18 de enero de 2008. Aquel año publiqué doscientas y pico entradas y en algunas me molestaba en sacar y poner una foto. Si hoy conservara la mitad de voluntariedad...
No he podido evitar leerme. Era un capullo integral. No porque lo que escribiera no mereciera ni el enfoque de las retinas, sino porque recuerdo cuan idiota fui. Y para eso sirve también escribir, sospecho, para dejar sentada y viva prueba de que fuiste un capullo, de que te equivocaste, y quizá incluso sin querer, pero eso no te quita de haber sido un completo e integral capullo. Acabo de recordar otra historia antes de esta, pero no viene al caso. Bueno si. Hubo una chica de la universidad con la que estuve un tiempo liándome y me terminé pillando. El “acoso” llegó hasta tal punto (meh, acoso tampoco fue, digamos que me puse cansino pero en ningún caso para llegar al acoso) que la chica reventó y me dijo, entre otras cosas que dijo en voz muy alta, que lo que escribía eran cursilerías insoportables. No recuerdo bien si me rompió el corazón en mil pedazos, probablemente si y no me acuerdo. Después de aquello estuvimos un tiempo sin hablarnos y poco a poco las aguas fueron llegando a su cauce y yo empecé a salir con otra chica y ella con el que hoy es el padre de sus tres hijos.
Escribir supongo que también es un arma de doble filo, un boomerang. Un espejo para que alguien te lo ponga delante y te muestre lo patético que eres. Porque si, digámoslo, en esa fina frontera entre el sujeto y el objeto de nuestra propia conciencia nos convertimos en seres patéticos. Por suerte, por unas formas más o menos dolorosas, terminamos dándonos cuenta de ello y rectificamos las velas. Si hay suerte y te das cuenta, claro. Si, porque escribir, y más en el modo en el que lo hago yo, creo que es extenderse uno mismo como la mermelada de frutos rojos sobre el queso brie en una tosta de un bar de la Latina (Calvo me he quedado buscando este símil, ¿saben?). Escribir así es abrirse el pecho y que la guardia civil meta los perros.
Pero llegados a este punto ¿qué sentido tiene hacerlo? Hace años que llevo el seguimiento de quien entra y quién no entra en el blog. Siempre lo he seguido. Voy a ver el Google Analytics, un momento.
Nada, los que llegan nuevos llegan de rebote desde google buscando los términos más variopintos. Pero los que no sois nuevos...¡ja! Os tengo a todos calaos. ¿qué seréis? ¿10?Por ahí, si queréis doy nombres. No penséis que escribo por vosotros. Bien sabéis que no. Pero quizá no sea mal momento este para agradeceros el haber estado ahí después de todo este tiempo. Algunos lleváis aquí más tiempo que otros. No dudo que sois conscientes, vosotros que vais a leer o estais leyendo esto, de por qué escribo pero quizá algún día podáis remitir a alguien aquí si me pasara algo. Escribo por varios motivos, pero el principal es el de desahogarme. Cuando veo hecha palabra la realidad a la que me enfrento, me resulta más fácil de manejar. Un mal rato, un dolor enquistado, una euforia desbocada, un orgasmo que no termina. Si los hago palabra los recibo mejor. Y no solo los recibo, sino que los clasifico. Aquí en este blog por orden cronológico. Sirve para, pasado un tiempo, rememorar esto y aquello. Por gusto, por refrescar la memoria, porque ahora hay delante un monstruo similar y hay que recordar como fue abordado. Y creo que para no olvidar. No olvidar por dónde se ha pasado para llegar finalmente a este punto y después tener una idea más o menos clara de por dónde han de ir los próximos pasos. Y sobre todo, más que para no olvidar, para recordar el momento exacto, la luz que brillaba, la vida detenida, las distintas sensaciones, la diversidad de sentimientos. Decía un profesor mío que vivimos en un mundo de imágenes y que somos esclavos de ellas. La imagen es algo dado, viene. Lo más que te deja jugar es un par de parámetros. La palabra es infinita. Y en ella puedo guardar lo que me dé la gana. Desde la peor felación que me hayan hecho nunca a la calma que encontré en todos los aspectos en una catedral de Perugia, del pánico al futuro que viví en Londres a la luz de un 28 de junio a las ocho y media de la mañana entre los plataneros del paseo del prado. Y personas, coño. Personas. Con volver la vista atrás, leer un par de versos ya me planto en el momento, en el lugar y puedo dibujarlo con un detallismo que me asombra, tanto físico como psicológico.
Creo que nunca he conseguido sentirme mejor escribiendo. Lo he intentado alguna vez, pero nunca ha dado como resultado un apaciguamiento de mi ser. No al menos que yo recuerde ahora mismo. Pero si que he conseguido en más de una ocasión, leerme, reencontrarme, consolarme. Decirme: “ves como no era para tanto”, “la cagaste aquí”, “juas lo bordaste” y también “tenías razón”. O palabras más gordas como “no has vuelto a querer así” “lo que viene no puede ser sino genial”. En más de una ocasión he escrito sabiendo quién me iba a leer. Bueno, en realidad en muchas. Pero en pocas he medido mis palabras en pos de conseguir un resultado final o un efecto. Muy pocas. Repito, escribo para mi. Y si eso me pudo conseguir que al abrir la puerta sin mediar palabra me tiraran sobre la cama, fue muy bienvenido.


Si escribí, fue para dejar constancia de que íbamos a ganarlo todo y siempre.

jueves, 10 de marzo de 2016

Una noche eran las cuatro de la mañana y se me estaba bajando el pedo. Quería seguir bebiendo pero no tenía un duro. Mendigar dinero es demasiado honrado para mi y beber con gente triste tampoco me gusta demasiado. Algunas veces, llegados a ese punto de la noche en el que todos los bares de la ciudad cierran, íbamos a la cafetería de algún tanatorio. Lo importante no eran las risas, lo importante era el alcohol. Era un truco que un amigo, hijo de un taxista, había heredado. Lo único que heredó de su padre decía con cierto orgullo de pobre. Pero hoy la importancia del alcohol y las risas estaban a la par. Había que beber, sin un duro y con alguien que estuviera contento y al que no se le hubiera muerto nadie. Algunas veces, las más raras, en los tanatorios encontrábamos gente que se alegraba de la suerte del muerto por eso de dejar de sufrir. Más que alegría, era un consuelo raro. Tan sólo una vez vimos un corro de cuatro personas que al fondo de la barra, tratando de disimular unas sonrisas, brindaban con unos cubatas. Yo dije que no se alegraban de la muerte de nadie. Que en realidad estaban ahí por la misma razón que nosotros. Mis amigos se creen demasiado especiales como para aceptar que la herencia de un taxista, en realidad, es la herencia de todos los taxistas y éstos, sienten los mismos deseos de perpetuar la especie que el resto de los seres humanos. De modo que conocidas las premisas, andando por la calle, di con la solución. Entré en la cafetería del hospital y observé a mi alrededor. Era cuestión de tiempo. A los diez minutos entró un hombre seguido por una señora mayor, otro hombre más o menos de su misma edad y una chica morena que rondaría los 40. Se colocaron en la barra y yo en ese momento me dejé ver hablando por el móvil, medio atribulado, medio eufórico, con una risilla nerviosa, fingiendo hablar con alguien al otro lado, contándole que el parto había sido perfecto, que Silvia, quién cojones era Silvia, por qué se me ocurrió ese nombre, estaba bien y que Cayetana, el nombre de moda, había pesado tres kilos doscientos. Mientras soltaba una cháchara insulsa, repartiendo besos a gente invisible y dando las gracias mil veces, yo me movía arriba y abajo por la cafetería del hospital, caminando entre las mesas, entre clientes que no existían y apartando sillas de mi camino. A penas había dos camareras soñolientas. Di fin a mi falsa haciendo que colgaba el teléfono, tocándome la cara como si no me lo creyera, suspirando, apretando los dientes me acerqué a la barra y me puse al lado del grupo que había entrado antes. "¡He sido Padre!¡He sido padre joder!". La morena fue la primera en darme la enhorabuena con comedimiento, la señora me sonreía y el hombre exclamó "¡Yo también!" y nos fundimos en ese abrazo raro que te deja dar la euforia de la alegría compartida, o doble o qué coño sé yo si no he sido padre en mi vida. Entonces después de soltarnos me dijo "Déjame invitarte a un trago coño, que no se es padre todos los días" y en un alarde de ingenio que aun no soy capaz de explicarme dije "y de gemelos" a lo que me respondió "¡pues pídete dos!". Ni perezoso ni corto, nunca corto, pedí un par de DYCs dobles largos con hielo, sin coca cola ni pollas, porque tampoco es bonito abusar. Las caras de los presentes cambiaron de la sonrisa empática a la mueca de sorpresa. Salvo el padre, que seguía manteniendo esa cara de tonto, aquel día lo aprendí, que tienen todos los padres cuando nace tu primer hijo; una cara de tonto que no te deja ver que te la están colando por la escuadra como tu hijo, quizá dentro de diez o cataroce o dieciseis o veinte o treinta años, te la colará. Cogí los dos vasos, dije que iba a ver a mis hijos y a mi mujer y salí de la cafetería en dirección contraria al pasillo de maternidad. Aquella noche llegué a casa a las once de la mañana, pensando que no habría nadie en casa. Estaba el perro, se había cagado.

domingo, 28 de febrero de 2016

Incondicional adj. 1. Sin condiciones. 2. Partidario, sin ninguna reserva o limitación, de una persona, idea, etc. También s. m. y f. SIN. 1. Absoluto, total. 2. Fanático. ANT. 1. Condicional. 2. Enemigo. FAM. Incondicionado, incondicionalmente. Soy fan incondicional de los gorriones que se cuelan en los restaurantes y van como Pedro por su casa.


jueves, 11 de febrero de 2016

Leo.
Cuando desde aqui
se huelen las agujetas
del esfuerzo
de poner negro
sobre blanco
los días
las horas
los post
un telegrama
y el último esfuerzo
de la última mentira
de la derradeira vez,
leo entonces.

Leo
para matar el tiempo
de la espera.
Os veo venir
unos más ligeros,
otros haciendo eses,
a rastras
en avión.
Os estais viniendo a la mierda,
a celebrar conmigo
mi salida triunfal.
No espereis un ave fenix,
de la mierda sólo salen las setas
y a ningún atleta
le han regalado una seta
por ganar nada.

Sospecho vivir
en una cabeza amueblada con gusto
pero soy un paciente
en la sala de espera de un dentista
sin más lectura
que un catálogo de Ikea.
Cuarenta y cinco
días para un empaste
dan para elegir
la taza del water.

Una vez trabajé 20 horas,
llegué a beberme
una botella de litro de vodka barato
por noche
durante muchos fines de semana
seguidos,
nunca me han pegado,
no sé cómo soy por dentro
pero sé que soy duro.
He debido perderme,
caerme del bolsillo de la suerte
y terminar debajo de una cómoda
que solo se barre si hay visitas.
Si alguien va a ir a ver a Dios,
a su casa, o a una rave,
que le diga que estoy aquí
y que me ayude.
Que ya solo me queda
él
que
nunca le he pedido nada,
porque nada creí merecer,
que
aqui tengo veinte cartas
diez de presentación
y
diez de niños que preguntan por sus perros
-dos mías-

sábado, 6 de febrero de 2016

Que se acuerden de ti en la TATE.
Algo
habrás
hecho

bien

lunes, 18 de enero de 2016

Antes de que la demencia
me convierta en un viejo
que teme
que Polonia se vengue
de todo lo que le hizo
el Siglo XX,
déjame decirte
que te voy a querer
hasta el día en que a Polonia
le dé por vengarse
de todo lo que le hizo
el Siglo XX.

sábado, 16 de enero de 2016

Haced de los sábados
el tedio más maquillado
de la historia de estos
fines de semana que iban a ser
los mejores de mi vida
cuando todavía era virgen.

También os lo perdono.

Pero dejadme
escribir.

martes, 5 de enero de 2016

Mi exnovia
debajo de la ducha
cantando
Pesadilla en el parque de atracciones
de Los Planetas
como si no hubiera
un mañana.

Dame algo pa pintármela



Gracias.


Te ha caducado justo hoy.


No podrás entrar al reina gratis pero ya ves...
sigue valiendo para otras cosas.


No me hizo puta gracia.
A el sí.