martes, 27 de septiembre de 2016

de cada 4 emojis que te mando
6 son de besos

dime
que pare.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Testamento:

A mi nieto Julio,
le dejo un mapa del pueblo
con unas marcas
donde están los almendros
que las dan dulces.
El derecho a utilizar
la palabra cotillo
sin referirse
a la parte contraria del azadón.
Alcotana me la quedo para mi
por dejarme aquélla sin filo ninguno.
Ropas varias
para que hiciera con ellas
lo que conveniera.
Mi apellido
para vestirlo con humildad
y sorna si la situación lo requiriese.
Lo que he aprendido
de labrar la tierra,
trillar en la era
y cazar en el monte;
esto es:
Un calendario para cada huerto,
un atlas con los nombres
de los barrancos,
arroyos,
montes
y caminos.
Y un herbolario
imaginario
con el que dar sabor
al conejo, la liebre y la perdiz.
Para concluir
le dejo también,
sin que yo entienda qué quiere decir,
un complejo del Delibes más rural,
la sombra inútil de la higuera del huerto de don Carlos
y la potestad para inventarse
mi testamento
una vez yo haya dejado
este mundo
y me haya ido a mi olivo.



domingo, 25 de septiembre de 2016

La mayoría de las veces
escribo porque no quedan
más cojones.
Pero ahora
quiero hacerlo a propósito.
Para que cuando llegues,
te encuentres la calefacción puesta,
la mesa servida
y una metáfora barata y cutre
que avise:

No te prometo nada
porque
nada te puedo prometer.

Safo me lo dijo una vez
no tengo miel
ni abejas.

Cada huracán que me ha arrasado
me ha ensañado
a comer del desconsuelo
-no han sido muchos
y casi todos bonitos-

Te lo diré
y tardarás en leerlo.

Quiero que los kilómetros
me arranquen el sueño a tiras,
espero tener 15 años
15 veces al día.
Por una vez,
me permitiré la licencia
de ser un cursi.

Vámonos ya,
en algún punto del desierto,
en un país que no es el nuestro,
sé que escondes un cuchillo
para cortarme los frenos
y el cinturón de seguridad.


jueves, 8 de septiembre de 2016

La independencia
se estrena haciendo
un catálogo de ruidos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La imperiosa
-solo las necesidades
son imperiosas-
necesidad
de llenar la casa de gente
para no ver
más allá.

Asomarse al final de algo
y no caer
es la peor de las maneras
de saber
que no te has caído
como los niños
que no saben
tirarse de cabeza.

Tentaciones, vicios, soledades, sexo, plaza del cotolengo.

El legue y la pesadilla
que se extienden
como un capítulo de Proust
que no termina
y baja contigo las escaleras
para desayunar en la cocina.

-El perro me mira
mira la magdalena
miro al perro
miro la magdalena
decido dársela.

"Toma, para ti que nunca nadie ni nada te pedirá que entiendas algo"

Se toca la nariz con la lengua
creo me da las gracias.

No me dejan caer en la tentación,
me libran del mal sin haberlo pedido,
tengo vicios baratos,
para algo me lleno la casa de amigos,
me mantengo:
el peor polvo es mejor que la mejor paja.

Ha venido Camus
-no recuerdo haberle llamado-
hablando de no sé qué
de cinco minutos de libertad
para luego revivirlos
en una eternidad en la cárcel
o yo que sé
habla francés
y no le entiendo
algo de un extranjero.

"comme vous"

Asiento.

Le da unos golpecitos al perro en la cabeza
y se marcha.
Me ha dejado la cocina llena de humo.

Aquel mensaje de whatsapp
habría dolido menos
si hubiera llegado
por correo postal
y yo hubiera tenido
un abre cartas bonito.