jueves, 6 de abril de 2017

En mi viaje de fin de curso de 2º de la ESO me dejó la que por entonces era mi novia. Nada serio, ya ves tú, amor de púberes. Aun así, y entre amigos, compartí aquel viaje también con ella.
Me lo pasé muy bien igualmente.
Joder.
Pero que muy bien.
Yo era el hijo de unos obreros en un colegio de pago. Todos mis compañeros llevaban discmans. Yo iba con walkmans y cintas. Y dos cojones. Cintas con mis canciones favoritas que me grababa yo. Y Cd's. Me llevaba recopilatorios que me hacía para escuchar en mi Pentium III a 667 HZ. Siempre había alguien que te prestaba su discman.
Aquel viaje me dejé bastante del presupuesto en pilas. Al fin y al cabo pasábamos mucho tiempo en autobuses.
Uno de aquellos recopilatorios se llamaba "Mr. Marley". Todavía lo tengo. Eran canciones de unos tres o cuatro discos que por aquel entonces había mangado de la discoteca de mi tío Carlos "El Techno"(algún día os hablaré de este pilar fundamental de mi vida). La pista número 4 era "Waiting in Vain" del disco "Exodus".
Por alguna extraña razón, aún tengo una imagen mental guardada desde hace años en la que mientras suena la canción yo ando con mis compañeros de clase por las calles de Jaca, como pasándomelo bien, pero por dentro no puedo dejar de pensar en aquella chica que me había dejado. Lo más parecido a un videoclip que uno se puede hacer a la idea.
Y...bueno. Pues esa imagen se me ha aparecido persistentemente a lo largo de mi vida cada vez que algo se me ha acabado o se me ha gastado. Todas y cada una de las veces. De hecho es una canción que, lo reconozco, algunas veces me cuesta un poco escuchar. Como que se te atraviesan en el oido y entran a contrapelo.
Y...nada. Que la había escuchado ahora. Y me he dicho que tenía que escribirlo. Por si acaso en el futuro...yo qué sé...se me olvidan estas cosas. Hoy es 6 de abril de 2017.

1 comentario:

  1. La vida nunca será superada por un videoclip.

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Alegrones